En este ensayo, presento una idea diferente de la psicoterapia, una idea que no es muy aceptada pero posee peso y credibilidad debido a que se apoya en conocimientos de áreas diferentes como la psicología y la neurociencia.
Comienzo citando una definición del término en cuestión:
“La psicoterapia es un proceso de comunicación entre un psicoterapeuta (es decir una persona entrenada para evaluar y generar cambios) y una persona que acude a consultarlo (“paciente” o “cliente”) que tiene como fin, mejorar la calidad de vida de este ultimo a través de un cambio de conducta, actitudes, pensamientos y afectos. De otra forma, se aplica el término al contexto relacional en que se da ese proceso y al conjunto de técnicas utilizadas por el psicoterapeuta.”
(Wikipedia La Enciclopedia Libre.
URL: http://es.wikipedia.org/wiki/Psicoterapia)

La psicoterapia es un método de solución a diferentes problemas psicológicos. Existen varios métodos de aplicación, así también las corrientes que los utilizaron. En un principio, fueron saberes como la magia, religión, medicina y filosofía que se aproximaron a esta terapia que con el tiempo tuvo muchos cambios a lo que conocemos hoy. A continuación desarrollare una explicación nueva para el concepto de psicoterapia, basándome en investigaciones de Louis J. Cozolino y mis propias ideas.

La psicoterapia va mas allá de una simple relación entre terapeuta-paciente y una conversación que muchas personas encuentran sin sentido, de hecho eso me motiva a estudiar sobre la real intención de la psicoterapia. Según mis investigaciones, la psicoterapia proviene de un punto no muy reconocido por todos, pero para nosotros los sicólogos es mucho más cercano. Sigmund Freud, el llamado “Padre del psicoanálisis” antes de que fundara esta disciplina estuvo profundamente interesado por la neurociencia e incluso creo un articulo donde propuso investigar las estructuras neuronales que subyacen a la conducta humana pero las reacciones hostiles de sus colegas hicieron que Freud optara por eliminar el artículo. Durante el siglo XX, los sicoanalistas y otras ramas de la psicoterapia se apartaron de la neurología, desarrollando un rico lenguaje metafórico de la mente que prestó poca atención al cerebro y al sistema nervioso. Aunque se hayan separado estos campos, ambos campos aprendieron que la plasticidad neuronal, o la capacidad de que el sistema nervioso crezca y cambie, era extremadamente limitada después de la niñez. Freud tuvo que abandonar su visión pesimista del cerebro para desarrollar la idea de que su “cura de palabras” podía alterar las conexiones neuronales y cambiar la naturaleza de la experiencia sicológica. Tenía razón al hacerlo.
Resulta que el cerebro humano y el sistema nervioso se construyen y esculpen, neurona por neurona, a través de la interacción de nuestros genes y experiencias particulares, en lo que se llama “comportamiento dependiente del uso”. Ahora sabemos, por ejemplo, que todo el aprendizaje y la memoria están codificados dentro del sistema nervioso, y que es este aprendizaje lo que organiza la arquitectura neuronal y el funcionamiento del cerebro. Cada experiencia, desde mover un dedo a la meditación profunda, es almacenada y organizada por las señales electroquímicas dentro y entre las neuronas. Por definición, cambiar nuestras mentes cambia nuestros cerebros.
La psicoterapia intenta crear un ambiente de aprendizaje que ponga como objetivo habilidades y destrezas específicas para inducir cambios en el pensamiento, los sentimientos y el comportamiento. Obviamente, esta nueva perspectiva modifica radicalmente a la psicoterapia. Si la meta de la terapia es cambiar los pensamientos, comportamientos y sentimientos, entonces los sicoterapeutas están intentando cambiar la arquitectura física de los cerebros de sus clientes.
Si todo esto es verdadero, la sicoterapia tiene éxito en la medida que activa y mejora los procesos de la plasticidad neuronal, activos a lo largo de toda la vida. Desde esta perspectiva, la sicoterapia es un ambiente interpersonal enriquecido, adaptado para estimular el crecimiento y la integración de las redes neuronales que regulan la memoria, la cognición, la emoción y la retención. A pesar de la histórica falta de atención de la sicoterapia al cerebro, la mano invisible de la plasticidad neuronal ha guiado su desarrollo y el terapeuta siempre ha sido, sin saberlo, un neurocientífico.
Los descubrimientos de la neurociencia ahora están comenzando a dar solidez a esta conexión. Por ejemplo, el uso supuestamente “no científico” del lenguaje y la armonización emocional de los sicoterapeutas pueden proporcionar en realidad el mejor medio para lograr ciertos tipos de crecimiento e integración neuronal. El cerebro humano ha evolucionado a la par que el lenguaje hablado en contextos sociales, de modo que es lógico creer que el diálogo interpersonal dirigido por las emociones puede servir de estímulo para que el cerebro aprenda. La neurobiología interpersonal, un nuevo campo que combina la sicología del desarrollo, la biología evolucionista y la genética, busca comprender cómo las relaciones que establecemos durante nuestra vida se traducen en la estructura y función del sistema nervioso.
En un futuro los métodos básicos de la psicoterapia como el de Asociación Libre donde es un icono el sofá y el paciente recostado en él, puede que sean reemplazados por un posible laboratorio, instrumentos electrónicos y un psicoterapeuta/neurocientífico que su labor sea de un “artista escultor de la mente”.